En agosto de 1971, un hombre llamado Juan Jacobo Bajarlía llegó a Santa Fe acompañado por su esposa, Enriqueta Mayo, y se sentó a conversar con El Litoral. Aquella entrevista, publicada el 21 de agosto de aquel año, hace 55 años, es una radiografía de un poeta que la literatura argentina tardó en poner en el lugar que merece. Pero finalmente lo hizo.






































