Por la época y el entorno social acomodado en el que nació, el destino más probable de María Luisa Bemberg era el de dama de beneficencia. Pero esta mujer nacida hace un siglo, el 14 de abril de 1922 torció el curso de las cosas y se convirtió en la cineasta más respetada de Argentina. No sólo abordó la problemática de las mujeres restringidas por el entorno machista desde la pantalla, con seis películas que además obtuvieron la aprobación del público, sino que además lo hizo desde una acción cotidiana, que también funcionó en su caso como un impulso vital. Una frase del filósofo John Stuart Mill, que Luisa solía citar, sintetiza lo que pretendió demostrar tanto en el arte como en la vida: “Podemos asegurar que el conocimiento que tienen los varones de las mujeres, tales como han sido y son y sin referirse a lo que podrían ser, será siempre desesperadamente imperfecto y superficial, y lo seguirá siendo hasta que las propias mujeres cuenten todo lo que tienen que contar”.

































