En 1946, Europa trataba de resurgir de las cenizas tras el infierno de la Segunda Guerra Mundial. Fue en ese contexto cuando el pianista de origen ucraniano Benno Moiseiwitsch recibió la distinción de Comandante del Imperio Británico. Es que este artista, nacionalizado inglés en 1937, había aportado su granito de arena para el triunfo de los Aliados sobre el Eje: con sus interpretaciones pianísticas del repertorio romántico tardío, reconfortó a los soldados que se batieron en el frente a lo largo del conflicto bélico más sangriento del siglo XX. No solo eso, también contribuyó con diversas obras benéficas.



































