-Un montón, aunque no esté dicho expresamente en lo textual, seguro que esa realidad nos atraviesa. Desde la configuración de nuestro elenco móvil, porque entre otras cosas el colectivo cooperativo que somos estuvo casi un año y medio sin percibir jornales. Las chiquilinas Caro y Vito (Gómez Iriarte), que son fundadoras de la Catalina, y que están siempre, las dos son profes; en ese tiempo en que el arte no era una opción proveedora de alimentos, también se enfocaron en su otra profesión. Digo ellas porque son las que más se nota su ausencia porque más han estado. Entonces vienen una gira sí, en otra faltan, la Vito es profesora de literatura, deja sus grupos y viene; ahora viene Maia (Castro), que es la otra compañera. Entonces las giras se reconfiguran, porque la gente tuvo que conseguir otros anclajes económicos; aun siendo un colectivo que soportó y pudo no bajar sus cortinas, como otra cantidad de gente del arte; y no solo encima del escenario, sino también los técnicos, las técnicas, un montón de gente.