"Ríe y el mundo reirá contigo. Llora y llorarás solo".
El clásico de Park Chan-wook se proyectará este jueves por la noche en Santa Fe dentro del ciclo Desvelado. Una obra central del cine contemporáneo que habla de la venganza, el destino y los tabúes. Y que tiene escenas perturbadoras.

"Ríe y el mundo reirá contigo. Llora y llorarás solo".
Este jueves 21 de mayo a las 22.30, el Cine América proyectará "Oldboy" (2003), la mítica película de Park Chan-wook. Será en el marco del ciclo de cine oriental Desvelado, ASIATIKA 2.
Considerada una de las obras más importantes del cine coreano contemporáneo, por su proyección internacional, la película fue estrenada en 2003 y resultó ganadora del Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 2004.
Pronto se convirtió en referencia del thriller moderno. Tanto que tuvo una fallida remake hollywoodense, que intentó sin lograrlo del todo emular su mezcla rara de violencia estilizada, suspenso psicológico y tragedia clásica.
"Sea un grano de arena o una roca, en el agua se hunden de igual manera".
En el libro "1001 películas que hay que ver antes de morir", Karen Krizanovich dice que "Oldboy" fue una de las películas que permitió abrir el cine coreano a un público mucho más amplio del que solía alcanzar. También destacó que, detrás de su intensidad y de su ritmo vertiginoso, hay reflexión.
Esa dimensión filosófica convive con una puesta en escena muy incómoda. La historia sigue a un hombre común que es secuestrado y encerrado durante quince años sin explicación. Cuando recupera la libertad, descubre que su liberación forma parte de un plan todavía más perturbador.
A partir de allí, la película deriva hacia un relato obsesivo que se ocupa del tabú edípico, del destino, del paso del tiempo y (sobre todo) la venganza.
"La venganza es buena para tu salud, pero el dolor te encontrará de nuevo".
Dentro de la filmografía de Park Chan-wook, “Oldboy” ocupa un lugar preponderante. Integra la llamada “trilogía de la venganza”, junto con “Sympathy for Mr. Vengeance” y “Lady Vengeance”, tres películas unidas por una mirada sombría sobre la culpa y el castigo.
Sin embargo, "Oldboy" alcanzó una dimensión cultural mucho más amplia. Su narrativa absorbió influencias diversas: desde "El conde de Montecristo" hasta las películas de justicieros urbanos de Charles Bronson en "El vengador anónimo".
También aparece la impronta visual y narrativa del cómic, ya que la película adapta un manga japonés escrito por Garon Tsuchiya e ilustrado por Nobuaki Minegishi.
"Dicen que tenemos miedo porque tenemos imaginación. Deja de imaginar y serás valiente".
La película impactó a la crítica internacional. Diego Batlle destacó “un manejo del suspenso y una densidad psicológica que remiten al gran Alfred Hitchcock, que hacen de 'Oldboy' una película de enorme riqueza para su análisis”. La referencia es atinada. En "Oldboy", el horror está, ante todo, en las revelaciones morales que atraviesan al protagonista.
Mirito Torreiro escribió en Diario El País que es "una de esas narraciones en las que parece que todo el cine es posible, que nada se hubiera inventado aún". Por su parte, Maitland McDonagh definió al film como "una obra maestra de poder implacable", destacando la potencia de su desenlace.
"Aunque no soy más que una bestia: ¿No tengo derecho a vivir?".
Entre las secuencias más recordadas de "Oldboy" figura aquella en la que el protagonista se come un calamar vivo en un restaurante antes de desmayarse.
El propio Park Chan-wook recordó ese momento al recibir el premio a mejor director en Cannes. Dedicó el galardón "a los cuatro calamares que dieron su vida" para hacer posible aquella escena ya legendaria.
Más de veinte años después de su estreno, "Oldboy" incomoda y fascina. Sigue siendo una experiencia extrema, donde la sangre, la tragedia y la filosofía pueden convivir.