En 1927 Warner Bros. Pictures atravesaba serios problemas financieros. Pero todo cambió cuando se convirtió en el primero de los grandes estudios de Hollywood que incorporó una tecnología para entonces novedosa en la industria del cine: el sonido sincronizado. Fue con “El cantante de jazz”, de Alan Crosland, que alternaba la voz y las canciones del actor Al Jolson con subtítulos. El enorme éxito cosechado por este film no tardó en poner a todo el rubro al servicio de esta novedad. Algunos románticos, como Charles Chaplin, resistieron cuanto pudieron pero el cine mudo estaba destinado a quedar en un pasado al que Gene Kelly y Stanley Donen le rendirán homenaje años después en “Cantando bajo la lluvia”.



































