“Bueno, me quisieron robar el celular, se acabaron las historias en la calle… Ay, Dios qué bárbaro”, se lamentó Daniela, mostrando su cara hinchada y un hilo de sangre cayendo desde su nariz. Instantes después, mientras aplicaba hielo en la cara, manifestó: “Mirá cómo se me está poniendo la napia… Entre que tengo la napia grande, o sea hoy me recibo de Peretti”.


































