“La población que la Cancillería argentina definió como más vulnerable estaba integrada, por un lado, por estudiantes de muchas provincias argentinas (Santa Fe, Córdoba, Tucumán, Ciudad de Buenos Aires) que se encontraban en viajes de estudios de una semana o diez días; por otro, por los turistas que estaban de visita en Israel para celebrar con sus familias las fiestas judías del Sucot o para realizar peregrinaciones cristianas. Eran los más vulnerables porque no tenían en Israel un domicilio fijo y muchos incluso debieron cambiar de hotel, generándoles mayor vulnerabilidad por carecer de una amplia cobertura médica, a diferencia de los residentes, o directamente porque se trataban de adolescentes y menores, no acompañados por sus padres”, apuntó el funcionario argentino. “También se le ha brindado atención y se repatrió a residentes de Israel de origen argentino, inmediatamente después de resueltos los casos anteriores”, concluyó.