Antes de Google Ads, antes de los banners, antes de los influencers, la publicidad se hacía con tinta, ingenio y un sentido del drama que hoy resulta irresistible. Las páginas de El Litoral entre 1919 y 1941 están salpicadas de avisos que hoy funcionan como cápsulas de tiempo: cuentan qué se compraba, cómo se vendía, qué se deseaba y qué se temía.



































