El primero de los desarrollos de Airbus es un avión turboreactor "de configuración clásica", según detalló Faury. La aeronave transportaría de 120 a 200 pasajeros, o sea el equivalente de un A220 o un A320, con una autonomía de más de 3.500 km y estaría alimentado por una turbina de gas que funciona con hidrógeno almacenado en depósitos situados en la parte trasera del fuselaje. La turbina de gas, donde se quema el kerosene vaporizado, es el corazón de los motores de los aviones. Hacer la combustión con hidrógeno, según explican los expertos, aportaría la misma energía.