La expresidenta de facto de Bolivia Jeanine Áñez afirmó este viernes que su llegada al Gobierno, en noviembre de 2019, estuvo lejos de ser producto de un golpe de Estado, explicó que solo se apuntó a “pacificar el país” y reiteró su convicción de que es acusada en “un juicio político” y que ella misma es “una presa política”.



































