La depresión, la rabia y la angustia reventaron las listas de éxitos gracias al grito de Nirvana en Nevermind, un disco que, con su rock atormentado y herido, llevó el estilo grunge al apogeo de su revolución. Liderados por un mártir ateo y arrastrados por el huracán de Smells like teen spirit, tal vez la canción más importante e influyente del rock de los años 90, Nirvana volaron muy alto con Nevermind, pero su éxito también encaminó a su cantante Kurt Cobain a un laberinto de autodestrucción del que no saldría con vida.