13 de noviembre de 1992, Miriam, Toñi y Desireé salieron de sus casas en la localidad de Alcàsser para dirigirse a la discoteca Coolor —ahora derribada— en el municipio de Picassent. Antes de llegar a ella (donde nunca entraron), hicieron una parada en una gasolinera que estaba de camino. Las tres jóvenes carecían de coche para poder llegar hasta el local, por lo que decidieron hacer autostop justo a la salida del pueblo. Allí, las recogieron Francisco Hervás y su novia Mari Luz, quienes las dejaron en la gasolinera Marí Picassent, a las afueras. Fue ahí donde se encontraron con Antonio Anglés y Miguel Ricart, dos jóvenes que se ofrecieron a acercarlas en su Opel Corsa. Horas más tarde, sin tener señales de las chicas, los padres salieron en su búsqueda. Llegaron incluso a entrar en la discoteca en la que las tres menores debían haber pasado la noche, pero ya estaba cerrada.