La ausencia del ser humano ha permitido que la fauna conquiste el lugar. "Cuando se deja espacio y tranquilidad a los animales, estos se recuperan. Incluidas las especies que tan siquiera existían", puntualiza el biólogo. Es el caso del caballo de Przewalski, su próximo objeto de estudio. Un mamífero extinguido de la naturaleza y que se recuperó a base de 12 individuos en cautividad. De los 2000 que hay en el mundo, cerca de 200 viven en Chernóbil. "En 1998, se soltaron una treintena de ejemplares en la zona. Constituye uno de los principales grupos de este caballo en libertad, porque la mayoría vive en cautiverio, excepto en algunas zonas de China y Mongolia", relata. En 24 años, su población se ha multiplicado por seis.