Brasil se sumergía este martes en el lodo del colapso hospitalario de la pandemia, con seis estados con problemas de oxígeno para sus pacientes, San Pablo abriendo por las noches sus cementerios para no detener el ritmo de entierros récords y Brasilia sufriendo la escena de tener que acumular fallecidos por coronavirus en pasillos de los hospitales públicos por saturación de cámaras frigoríficas.

































