El fallo del Tribunal Supremo de España que condena a los líderes el fallido proceso de secesión catalán de 2017 publicado dividió a los dirigentes políticos y a la ciudadanía, con reacciones que van desde la denuncia de una sanción "injusta" y "cruel" efectuada por los independentistas y la izquierda hasta el respeto del Gobierno a la decisión judicial y el aplauso de la extrema derecha por el castigo dictado por los jueces.


































