En el verano de 2006 un grupo de niños navegó en kayak por el puerto de Kawhia (Isla Norte, Nueva Zelanda) hasta llegar a un punto inaccesible por carretera para buscar fósiles de erizos, como parte de las actividades de un campamento infantil. Una vez allí, algunos de los más pequeños encontraron algo diferente a lo que habían visto. “Había formas de color naranja oscuro en la roca, como metal oxidado. Uno de los padres se inclinó y sopló el polvo y la arena para que pudiéramos distinguir mejor su forma. Todavía no sabíamos de qué se trataba, pero era mucho más grande que cualquier otro fósil que hubiéramos encontrado antes”, explica Esther Dale, que entonces tenía 15 años y es una de aquellas niñas que se topó con este descubrimiento. La Universidad de Massey ha confirmado que se trata de un fósil de un pingüino gigante en una investigación publicada en la revista Journal of Vertebrate Paleontology. Este animal ha recibido el nombre de Kairuku waewaeroa y tiene una altura que alcanza 1,38 metros. La antigüedad se ha estimado entre 27,3 y 34,6 millones de años.



































