El papa León XIV ordenó a once nuevos sacerdotes este sábado en la Basílica de San Pedro del Vaticano, en una ceremonia solemne que calificó como “un día de gran alegría” para la Iglesia universal. Sin embargo, su mensaje pastoral estuvo lejos de la autocomplacencia: los instó a abrazar con responsabilidad su vocación en un contexto complejo, marcado por el desencanto y la fragmentación.



































