La búsqueda de desaparecidos se ha intensificado, mientras los rescatistas remueven los escombros en una lucha contra el tiempo para encontrar a algún sobreviviente tras la explosión del martes, en la que murieron al menos 154 personas y unas 5.000 resultaron heridas, además de quedar destruida parte de la ciudad. “La causa no ha sido determinada aún. Existe la posibilidad de una interferencia externa a través de un cohete o una bomba u otro acto”, dijo el presidente Michel Aoun en comentarios publicados por medios locales y confirmados por su oficina.

































