Los aliados de Washington en el Golfo volvieron a ser blanco de misiles y drones iraníes. Una columna de humo negro se elevaba sobre el área cercana a la embajada de Estados Unidos en Kuwait, donde había una fuerte presencia de seguridad, ambulancias y camiones de bomberos. Se escucharon fuertes explosiones en Dubái y Samha, en Emiratos Árabes Unidos, y en Doha, capital de Qatar.
































