Esta autorización «implica que el fabricante puede establecer reservas de esa vacuna y distribuirla ampliamente a países africanos en los que existe el riesgo de que se produzcan brotes de la enfermedad por el virus del ébola. Una vez que las dosis autorizadas estén disponibles, el uso de la vacuna no estará sujeto a ensayo clínico ni a otros protocolos de investigación», señala la OMS.
































