Después de bajarles el sueldo a causa de la crisis económica provocada por la pandemia, el papa Francisco ha tomado hoy otro paso contra los privilegios de los cardenales y ha dispuesto que a partir de ahora deberán pagar el alquiler de su bolsillo. En una nueva medida de ahorro en la Santa Sede, Francisco ha decidido eliminar los alquileres gratuitos o de bajo coste en las casas de propiedad vaticana para purpurados, obispos y otros altos dirigentes.

































