Los católicos paraguayos acataron el mensaje y este martes han seguido la misa a distancia o bien desde sus coches, como en el caso de Asunción. Una servidora de la Divina Misericordia de la Archidiócesis de Asunción, Fátima Alfonso, reconoció conmovida que era "realmente triste" no poder desplazarse a Caacupé, porque todos los años acudía en peregrinación. "Lo lindo de esto es que todo el Paraguay se convirtió en un santuario. Anoche fue muy emotivo a las 00.00. La mayoría de la población se iba a Caacupé y anoche tuvimos que participar a través de los canales y todo el mundo con petardos. Se unió la ciudadanía, porque Paraguay es mariano, es profundamente mariano", dijo Alfonso a Efe antes de que comenzara la misa. Su petición a la Virgen este año es "el fin de la pandemia" y también "el fin de la corrupción" en Paraguay.