El célebre Castillo de Neuschwanstein, junto con otros tres majestuosos recintos vinculados al excéntrico Rey Luis II de Baviera, ha sido oficialmente declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Esta distinción, largamente esperada, celebra la singular visión arquitectónica de un monarca que transformó sus sueños en piedra y mortero, dejando un legado que incluso inspiraría la magia de Walt Disney.


































