La IA, además de despertar preocupaciones sobre el futuro del trabajo humano, también levanta alarmas sobre el futuro del ambiente. Para los próximos años, se anticipa que el consumo eléctrico de los centros de datos —instalaciones dedicada a alojar servidores y equipos de red para almacenar, procesar y distribuir grandes cantidades de datos— en los Estados Unidos experimentará un notable incremento que puede llegar a representar hasta el 9 % del total de energía generada en el país hacia el final de esta década.


































