Mauricio Macri dividió la transición presidencial en dos capítulos diferentes: “morderse la lengua” y poner todo el Estado a disposición de Alberto Fernández. Macri desea que la entrega del poder implique un salto cualitativo en la democracia moderna y ya dispuso lo indispensable para que Fernández maneje toda la información publica y secreta que controla la Presidencia de la Nación.

































