Cinco meses después de denunciar por violencia de género al arzobispo Mario Cargnello, las Carmelitas Descalzas firmaron un acuerdo con la Iglesia y se levantó la custodia policial que tenían en la puerta del convento por disposición de la Justicia. Un delegado del Papa Francisco actuó como mediador entre las partes y visitará periódicamente Salta para monitorerar la situación.


































