En un mundo cada vez más consciente del impacto del entorno en nuestro bienestar emocional y mental, surge una tendencia que va más allá de la estética: el neurointeriorismo. Esta disciplina combina el diseño de interiores con principios científicos para crear espacios que promuevan la salud, la felicidad y el bienestar de quienes los habitan. Desde la selección de colores hasta la disposición del mobiliario, cada detalle se cuida minuciosamente para influir positivamente en el estado de ánimo y la calidad de vida de las personas.


































