El presidente Alberto Fernández prefirió no caer en las tentaciones de la victimización política para explicar su abandono a la reelección. Aunque siempre sea más cómodo hablar del primer "renunciamiento" en video de la historia del peronismo, sin público y con cada palabra, cada escena de archivo y su música de fondo meditada y editada, el titular del Poder Ejecutivo Nacional se privó de intentar construir un mito final de autosacrificio personal, a la manera de Eva Perón o de quienes dan un paso al costado. Dice en cambio, contra esos gestos de monarcas, que son más importantes los proyectos colectivos que los individuos. Que primero está "la patria, luego el movimiento y después los hombres". No será la única cita al peronismo clásico.



































