En una zona de Burdeos un amigo, un fin de semana, estaba invitado a un casamiento. Sucedió hace algunos años, me contó, que bodegueros de la zona, incentivados con abundante comida, regada con espumantes y vinos de buenos barriles, festejaban y festejaban. Había musicalizadores. Una bandada de amigotes, con argentinos y españoles en la lista, llegó a Francia a esa fiesta de viernes, sábado y domingo. Un "finde" de brindis con entusiasmados contertulios, en territorio francés, partícipes de la comilona que se insiste: estaba bien regada. Allí el testigo del hecho.


































