Cómo reaccionaría Borges ante una Peste justo él, que se paseaba por bibliotecas que ya no veía, simplemente recordaba o imaginaba (es difuso el límite entre el recuerdo y la imaginación o, si se quiere, solo un subterfugio de escrituras) digo esto porque la Peste en mi pago no se ve. Creemos que eso que nos mata es la Peste. No parece casual, parados en este sitio, que solo ritos muy viejos nos quitan del peligro, aparentemente. Lavarse las manos, percibir los olores como certificado de sanidad, salir poco y nada de la madriguera, respirar con la boca y la nariz cubierta para que el polvo y ese virus en el aire no entre o entre menos. La verdad, la verdad… Egipto, alguna tribu en la Vieja Mesopotamia, el jardín de los senderos que se bifurcan. En cualquier lugar la peste es silenciosa, mágica, cercana a las creencias y las profecías. También mortal.