Solo bastó la conjunción de un lírico como José María Contursi y un creativo como Mariano Mores para que en el año 1942 la desgarradora historia de un amor diga presente en el género tanguero. Me refiero a "Gricel". José María, al que apodaban "Katunga", hijo de Pascual, más allá de su admiración rayana con la idolatría y el cariño filial hacia su padre, incursionó en el vasto predio tanguero nutriéndose de las fuentes más adversas de la vida y de las cosas.



































