Después de la evidencia inflacionaria del 8,4% en abril, con un déficit fiscal primario que apunta al 2,5% del PBI (5,2% si se incluyen los intereses de la deuda), sin reservas netas ni financiamiento externo, con el dólar soja en su tercera edición ingresando menos de lo esperado, el equipo económico y la autoridad monetaria mantuvieron reuniones de fin de semana. Síntomas de un gobierno corriendo detrás de la crisis.




































