Su creatividad con vocablos sencillos generaba un espacio de expansión no sólo para los feligreses, sino para la sociedad toda y de diversas confesiones. Y es con palabras no rebuscadas que monseñor Vicente Zazpe da a entender acerca de la Argentina de entonces (y de ahora, tal es su vigencia). Esto es lo que hace un buen comunicador, cosa que no es fácil.































