Hace poco, el país se sorprendía con "El robo del siglo", generado por la sustracción de unas 2 mil cabezas de ganado en el norte santafesino. Muchos preguntaban cómo se pudo retirar de un campo semejante cantidad de animales sin que nadie detectara la acción delictiva. Hay que conocer esa zona. El primer punto es el escenario: el extremo centro-norte de Santa Fe, junto al extremo Sudeste de Santiago del Estero y al Sudoeste de Chaco conforman una delicada frontera tripartita que muchos llegaron a llamarla "El triángulo de las Bermudas", un término creado en 1953 por escritores que publicaban artículos acerca de la peligrosidad en un área geográfica con forma de triángulo equilátero situada en el océano Atlántico, entre las islas Bermudas, Puerto Rico y la ciudad estadounidense de Miami, en el estado de Florida. Ese triángulo tiene una superficie de 1,1 millones de kilómetros cuadrados. Para ubicarnos, gran parte de los robos de animales (abigeato) ocurren en la zona denominada Bajos Submeridionales, una región extensa de tierras bajas y anegadizas que abarca parte del norte de Santa Fe (en especial la Cuña Boscosa)y el dorso Occidental Subhúmedo de la llanura chaqueña. Hablamos de unas 8.000.000 de hectáreas. Hasta la década de los 90 esa zona parecía más chaqueña que santafecina. Fue durante la gobernación de Carlos Reutemann cuando se construyeron canales de desagüe destinados a reducir los anegamientos periódicos, potenciados por los desmontes en las zonas vecinas. La obra nunca se terminó; solo se hicieron zanjones y no las retenciones para un manejo adecuado del agua. Las consecuencias de este mal manejo están a la vista: el suelo se fue degradando, se perdió flora y fauna, y el potencial productivo sigue siendo el de antes. Ahora parece que volverán a ocuparse para corregir lo que es tarde para corregir.

































