En las vísperas del mes de Ramadán, como musulmán, siento una mezcla de alegría, entusiasmo y nerviosismo. En mi caso personal, como amante del café, el ayuno incluiría extrañar enormemente esa infusión a la mañana o durante las reuniones de trabajo. También, como futbolero, tendría que omitir el deporte en los primeros días hasta que el cuerpo se haya adaptado al nuevo ritmo. No obstante, mi preocupación mayor es si lograré cumplir con el propósito profundo del ayuno que requerirá muchos sacrificios y un esfuerzo constante.



































