Entre ellos, dos nombres resaltan con claridad: Eduardo Magnín y Martín Mazzoni. Ambos comparten no solo una historia común en Unión de Santa Fe, donde se formaron como futbolistas profesionales y más tarde ejercieron como entrenadores, sino también una filosofía de trabajo basada en la construcción a largo plazo, la combinación de experiencia y juventud, y una apuesta decidida por los semilleros de sus clubes.



































