La Agencia Federal de Inteligencia (AFI) reemplazó a la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). Fue un organismo de inteligencia que funcionó bajo la conducción política e institucional del Poder Ejecutivo. Se trataba de un órgano superior del Sistema de Inteligencia Nacional (SIN), cuyo objetivo era asesorar al presidente y a los funcionarios más altos. Puntualmente, su función era producir inteligencia nacional y criminal dirigida a delitos federales complejos. Sin embargo, acumuló denuncias y el actual Gobierno decidió disolverla y volver a crear la AFI.



































