Una garrafa de 10 kg (más otra de repuesto por las dudas), una docena de efectivos del Ejército debidamente entrenados en amabilidad y sonrisas, más su jefe de cocina al mando (que acertó con el pronóstico de consumo) se necesitaron para enfrentar la demanda de chocolatadas calientes, una tradición que se cumplió con doble placer por el clima, frente a la Catedral, sobre la plaza que tiene el mismo nombre que la fecha patria celebrada: 25 de Mayo. Leche, chocolate, azúcar y calor de una gran cocina rodante, como las que los santafesinos han visto siempre en las emergencias por las inundaciones. Todo fue previsto para cubrir unas 3 mil porciones, incluso las servilletas de papel. No pocos santafesinos llevaron sus propias tazas o usaron la tapa del termo para el mate.



































