—Hay cambios sustanciales, por supuesto. En primer lugar, antes de la transformación digital, para que una empresa, un político, un grupo social, un dirigente de lo que sea se hiciera conocido, tenía que pasar por los medios: los medios “mediatizaban” todo lo demás. Hoy por hoy ya no es necesario, hay vías alternativas para hacer públicas las cosas. Y en gran medida los medios son mediatizados por las audiencias, que son las que comparten la información, y muchas veces la envían con comentarios que contradicen lo que publicó el medio. Por lo tanto, hay un proceso importante de marginalización del periodismo. No quiere decir que el periodismo no tenga influencia, la sigue teniendo. Pero a lo mejor no tanto en la visibibilidad de las personas, o las marcas, o los políticos, sino en la reputación. No tanto en que alguien sea conocido, sino en cómo es conocido, si tiene buena o mala fama. En ese plano, siguen siendo una instancia de legitimación.