—Respecto del tema del hambre planteamos una política de Estado, “Argentina contra el hambre”, que tiene dos dimensiones: la primera es la creación de un Consejo Federal con participación del sector privado, organizaciones sociales, universidades y sindicatos, que va a tener un Observatorio para un seguimiento del plan y va a presentar dos informes por año al presidente sobre la evolución del problema del hambre en la Argentina. En el máximo nivel de la presidencia va a haber una participación de todos los sectores, además del Estado, para poder hacer este seguimiento. Después hay un plan que tiene tres partes: el acceso a la canasta básica de alimentos y ahí hablamos de la Ley de Góndolas, que significa que nadie tiene que tener más del 30 % de la góndola, porque si una empresa de harina tiene tres marcas, ocupa toda la góndola y fija los precios como le parece. El esquema que proponemos permite que en la góndola haya presencia de otros productores e incluye fortalecer la cadena de comercialización y armar un proceso de apoyo de compre local a los que producen alimentos a pequeña escala, con la idea de que todos estos organismos permitan una canasta básica accesible, que en la Argentina es la diferencia entre comer y no comer.