- La mayoría de los sistemas procesales tienen problemas con respecto a su capacidad investigativa. Porque nunca se pensó que para investigar hay que producir investigación, conocimiento, con herramientas tecnológicas que lo permitan. Ésto comenzó a generarse en la provincia a partir de la reforma procesal penal. Y en ese esquema, tanto el actual procurador de la Corte, Jorge Barraguirre, como el anterior, Agustín Bassó, el fiscal general Baclini, antes el Dr. Julio de Olazábal, fueron claves para ésto, y la Corte también ha conseguido financiamiento para contar con esos equipos, para pericias tecnológicas, de ADN, procesamiento de datos. Falta mucho aún, pero con lo que se cuenta era algo impensable diez años atrás. Que en este contexto, un fiscal diga "ah, yo no quiero saber nada con el organismo de investigación" es como decir "renuncio a investigar delitos complejos". No me parece lo más adecuado, y mucho menos que se difunda en la sociedad, porque contribuye a restar legitimidad, que es lo que necesitamos fortalecer.