El autor fue invitado al grupo de periodistas que pudieron ingresar al recinto de debate. Allí, sin poder filmar, sacar fotos o usar notebooks, podía verse en primera persona lo que las cámaras no mostraban. Risas cada vez que Juan Schiaretti habla de Córdoba, lo mismo cuando Patricia Bullrich empieza sus oraciones con "Massa". También cuando éste anunció un "FBI argentino". El cordobés fue el único que usó la banqueta y Sergio Massa el primero en tomar agua. Sus militantes fueron los únicos, en toda la noche, en incumplir las reglas y aplaudirlo en un momento de pleno debate. Distintos fueron los de izquierda, que tras cada una de las intervenciones de Myriam Bregman levantaban sus puños (en silencio) en señal de aprobación. Su candidata fue la única que intentó retirarse, al finalizar el debate, sin saludar al resto. Sin embargo, a diferencia de Santiago del Estero que estaba cercana a la salida, debía pasar por la posición del gobernador cordobés, que la frenó con un abrazo antes de que ésta acelere el paso antes de ser alcanzada por el resto. Ella fue, además, la única en incumplir el reglamento: interrumpió, sin estar al aire, a Javier Milei: "hoy vino gracioso" le reprochó cuando éste ironizaba sobre la izquierda.