En la última parte del capítulo inherente al análisis puertas adentro del órgano de la acusación, reflexionó que “para perseguir la visión institucional necesitamos una organización eficiente, integrada por personas motivadas, proactivas, con alta autoestima, en un clima de trabajo apropiado, colaborativo, tendiente a la formación de equipos de trabajo y comprometidas con nuestro accionar”. La faz disciplinaria y sancionatoria debe establecerse como de “última ratio”, pues la amenaza de una sanción jamás ha mejorado el trabajo, solo causan temor, paralizan e impide la creatividad, la innovación y la proactividad, estimó.