“Si el presupuesto de un año es deficitario o superavitario... ¡Qué me importa el resultado del ejercicio!”. El ministro de Hacienda de Santa Fe, ensayó su hipérbole conciente de haber tenido dos ejercicios con superávit y dos con déficit. Lo hizo después de mostrar una profusa cantidad de números que hablan de “sustentabilidad” en políticas de Estado, con más obra pública, menos deuda y en un distrito discriminado por el gobierno nacional.

































