Luego del encuentro Basile reflexionó: “Necesitamos empezar a pensar a futuro y analizar cómo las herramientas tecnológicas pueden favorecer los procesos de producción y de convivencia. Tal como explicaron los especialistas, todo se puede optimizar a partir de la recolección, procesamiento y estudio de datos. En el caso específico de las ciudades se puede optimizar casi todo lo que tiene que ver con el espacio público y servicios privados: el tránsito de vehículos, motos y bicis, uso de luz, agua, gas, el transporte público, por mencionar algunas áreas cruciales. Hay que ser consciente que no se puede realizar un cambio brusco de un día al otro, pero de a poco se puede ir allanando el camino para que el día de mañana tanto el aparato productivo, como las ciudades, sean mucho más ecológicas, seguras y confortables para todos”.