Porque querían nuestros glaciares. Porque en todo el mundo faltan vacunas. Porque así ahorramos dólares. Esas son algunos argumentos que – en la medida que el tiempo pasó – los funcionarios oficialistas utilizaron para (Tratar de) explicar por qué las vacunas de Pfizer no llegaban a nuestro suelo. Para bajar los decibles del coro opositor, que la impericia de las oraciones precedentes motivó, el Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación propuso lo que parecía imposible para desenlazar el nudo: sentar en una misma mesa a miembros del Ejecutivo Nacional; legisladores y representantes de laboratorios.
































