-La enfermedad de Tristán la conozco cuando entro en contacto con él, ahí cruzamos nuestra información, nuestros datos. En 2019 le detectan cáncer en la sangre, un linfoma con la particularidad de que atacó a células generalmente inmunes, por ende era un caso bastante especial. Ese año cuando le descubren la enfermedad hace una primera intervención que es un proceso con su propia médula ósea, le extraen sangre, le activan sus plaquetas y se las reinsertan pero el método no funcionó, a los dos meses el cáncer lo atacó de vuelta con una expectativa de vida de dos años máximo para él. Bastante dolorosa esa frase: tenía dos alternativas, recibir médula ósea de un donante que para esa cuestión tenía que ser 100% compatible y había un registro de 25 millones de personas. Podía conseguir, o no. El otro método era innovador, se lo ofrecen en el Hospital de la Universidad de Miami, era sacarle sangre y las plaquetas para probar métodos. Se optó por la primera porque se verifica que éramos 100% compatible con él, entra el Incucai conmigo en contacto para informarme a ver si aceptaba donar médula ósea a un paciente.