Un kayakista remó gran parte del río Paraná en su tramo argentino, desde los Esteros del Iberá hasta su desembocadura en el Río de la Plata. Tras la odisea describió un paisaje desolador producto las quemas de las islas. Antonio Vigón, de 58 años, partió sin apuro el 8 de octubre del año pasado desde el humedal correntino, atravesó miles de localidades en una experiencia que -dice- le cambió la vida y arribó a la guardería a donde deja su kayak, en el Tigre (Buenos Aires) este lunes 31 de enero. Allí lo esperaba su madre, para cargar todo en su auto y llegar finalmente a casa. Antes, le pasó de todo.


































