Las autoridades locales le bajan el tono de preocupación al asunto. Los ministros de Salud de Buenos Aires y CABA, Nicolás Kreplak y Fernán Quirós, coinciden en “no alertar a la población”, en la medida en que la tasa de transmisión es inferior a 1. Rosamund Lewis, experta en viruela de la ONU, hace lo propio al asumir que “este brote puede contenerse” y que “el riesgo para el público en general parece ser bajo”. Guzzi describe la situación en Argentina: “Por el momento, pese a los casos aislados de gente que provenía desde el exterior, no hay ninguna evidencia de circulación de este virus. El sistema sanitario se halla preparado, la vigilancia se encuentra muy activa y los efectores de salud muy sensibilizados al momento de sospechar la enfermedad, recomendar la prevención y actuar con celeridad”, sostiene.